Anuncios

Sigue mis redes sociales para más contenido y suscríbete con tu correo para recibir las notas en tu mail.

Infantil

Había una vez una pequeña niña llamada Liz, que vivía con su madre, María. Liz y María eran una familia muy especial, aunque solo fueran las dos. Vivían en una pequeña casita cerca de un hermoso bosque, donde compartían risas, aventuras y mucho amor.

A pesar de que Liz no tenía un padre presente en su vida, nunca se sintió sola. Su madre, María, siempre estuvo allí para ella, brindándole todo el amor, apoyo y cuidado que necesitaba. Juntas, crearon un vínculo fuerte y se enfrentaron a todos los desafíos que la vida les presentaba.

Un día, Liz comenzó a preguntarse por qué muchas de sus amigas tenían padres y ella no. Curiosa y con su inocencia natural, decidió hablar con su madre y preguntarle sobre su historia. María, con cariño y sinceridad, le explicó que no todos los hogares tienen la misma estructura, pero eso no significa que sean menos especiales o amorosos.

María le contó a Liz sobre el amor incondicional que sentía por ella y cómo había dedicado su vida a criarla y brindarle todo lo que necesitaba. Liz, asimilando la información, se sintió aún más agradecida por tener a su madre a su lado.

Anuncios

A medida que Liz crecía, se dio cuenta de que el amor y el apoyo de su madre eran más que suficientes para ser feliz y tener una vida plena. Comenzó a comprender que una familia no se define por su estructura, sino por el amor y la unión que se comparten.

Liz y María siguieron disfrutando de la vida juntas, creando recuerdos inolvidables y enfrentando cualquier desafío que se presentara. Liz aprendió el valor de la resiliencia, la fortaleza y la importancia de valorar y apreciar a las personas que te aman y te cuidan, sin importar la configuración tradicional de una familia.

Esta fábula nos enseña que el amor de una madre soltera es poderoso y capaz de llenar de felicidad y alegría un hogar. Nos recuerda que el amor y el cuidado no se miden por la cantidad de personas en una familia, sino por el amor y la dedicación que se brindan entre sí. Liz y María demostraron que el amor y la unidad pueden construir un hogar cálido y lleno de amor, sin importar cuántas personas lo habitan.

MÁS CUENTOS CORTOS

MÁS DE BLOGLENTEJA


Deja un comentario

Este sitio utiliza Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Descubre más desde BlogLenteja

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo