Cuando comienza a refrescar, una crema caliente puede resolver la comida sin complicar la cocina. Esta versión combina el sabor dulce de la calabaza rostizada con garbanzos especiados que añaden textura y hacen que cada cucharada sea más interesante.
La receta es vegetal, sencilla y fácil de adaptar. Puedes prepararla con calabaza de Castilla, calabaza moscada o butternut, según lo que encuentres en México. El horno concentra su sabor y evita que la crema quede plana o demasiado aguada.
Ingredientes
Para la crema
- 1 kg de calabaza pelada y cortada en cubos.
- 1 cebolla mediana cortada en cuartos.
- 2 dientes de ajo.
- 2 cucharadas de aceite de oliva o aceite vegetal.
- 750 ml de caldo de verduras.
- ½ cucharadita de comino molido.
- Una pizca de nuez moscada.
- Sal y pimienta al gusto.
- ½ taza de leche vegetal sin azúcar, opcional.
Para el garbanzo crujiente
- 1 lata de garbanzos de aproximadamente 400 g.
- 1 cucharada de aceite.
- ½ cucharadita de paprika o pimentón ahumado.
- ¼ de cucharadita de comino.
- Sal al gusto.
Para servir
- Pepitas tostadas, cilantro, pimienta o unas gotas de limón.
Preparación
1. Prepara el horno y los garbanzos
Precalienta el horno a 210 °C. Escurre y enjuaga los garbanzos. Sécalos muy bien con una toalla limpia; retirar la humedad ayuda a que queden crujientes.
Mézclalos con una cucharada de aceite, paprika, comino y sal. Distribúyelos en una charola sin amontonarlos.
2. Rostiza la calabaza
Coloca la calabaza, la cebolla y los ajos en otra charola. Añade el aceite restante, sal, pimienta, comino y nuez moscada. Mezcla hasta cubrir los vegetales.
Hornea las dos charolas durante 25 a 35 minutos. Mueve los garbanzos a la mitad del tiempo y retíralos cuando estén dorados. La calabaza estará lista cuando pueda atravesarse fácilmente con un tenedor y tenga algunos bordes tostados.
3. Licúa la crema
Pasa la calabaza, la cebolla y los ajos a una olla. Agrega primero 500 ml de caldo y licúa con una batidora de inmersión. También puedes utilizar una licuadora, trabajando por tandas y dejando salir el vapor.
Añade más caldo hasta obtener la consistencia que prefieras. Incorpora la leche vegetal si deseas una textura más suave.
4. Ajusta y sirve
Calienta la crema a fuego bajo durante cinco minutos. Prueba y ajusta la sal, la pimienta o la nuez moscada.
Sirve de inmediato y coloca los garbanzos crujientes encima. Termina con pepitas, cilantro o unas gotas de limón.
Cómo conseguir una mejor textura
- Seca bien los garbanzos antes de hornearlos.
- No llenes demasiado las charolas; el espacio permite que los ingredientes se doren.
- Agrega el caldo poco a poco para controlar el espesor.
- Reserva los garbanzos aparte hasta el momento de servir para conservar su textura.
Tres variaciones sencillas
Con chipotle
Licúa un poco de chile chipotle con la crema. Comienza con una cantidad pequeña para no cubrir el sabor de la calabaza.
Con jengibre y coco
Sustituye la leche vegetal por leche de coco y añade un trozo pequeño de jengibre durante el licuado.
Con zanahoria
Reemplaza una parte de la calabaza por zanahoria. Rostízala en la misma charola y ajusta el caldo al final.
Conservación
Guarda la crema y los garbanzos en recipientes separados. La crema puede mantenerse refrigerada entre tres y cuatro días; vuelve a calentar únicamente la porción que vas a consumir. También puede congelarse sin los garbanzos durante dos o tres meses.
Una comida sencilla para los días frescos
La calabaza rostizada aporta cuerpo y dulzor sin necesitar demasiados ingredientes. El garbanzo crujiente transforma una crema sencilla en una comida con más textura y puede prepararse mientras los vegetales están en el horno.
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