Los frutales, ya sea en macetas o en suelo, necesitan nutrientes suficientes para crecer fuertes, florecer y producir frutos de calidad. El abonado correcto puede marcar la diferencia entre una cosecha escasa y una abundante. Aquí te comparto tres métodos efectivos y naturales para abonar frutales de manera sencilla y sostenible.
1. Compost maduro: nutrición equilibrada y a largo plazo
El compost aporta materia orgánica y nutrientes esenciales como nitrógeno, fósforo y potasio. Además, mejora la estructura del suelo y retiene la humedad.
Cómo aplicarlo:
- Coloca una capa de 3 a 5 cm de compost alrededor de la base del frutal, sin tocar el tronco.
- Hazlo al inicio de la primavera y en otoño para preparar el árbol para las temporadas de crecimiento y reposo.
Beneficios: libera nutrientes de forma gradual, mejora la vida microbiana del suelo y fortalece la resistencia a enfermedades.
2. Té de compost o lixiviado de lombriz: impulso rápido de nutrientes
El té de compost o el lixiviado de lombriz son fertilizantes líquidos ricos en nutrientes disponibles de forma inmediata para la planta.
Cómo prepararlo:
- Diluye 1 litro de lixiviado o té de compost en 10 litros de agua.
- Riega alrededor de la zona de raíces o pulveriza sobre las hojas para una absorción foliar.
Beneficios: actúa como un “energizante” para la planta, estimulando la floración, el cuajado de frutos y la recuperación después de podas o estrés.
3. Abono verde o cobertura vegetal: mejora natural del suelo
El abono verde consiste en sembrar plantas como trébol, veza o alfalfa alrededor del frutal para luego incorporarlas al suelo. Estas plantas fijan nitrógeno y aportan materia orgánica.
Cómo aplicarlo:
- Siembra abonos verdes en otoño o primavera alrededor del frutal.
- Antes de que florezcan, córtalos y entiérralos ligeramente en el suelo para que se descompongan.
Beneficios: enriquece el suelo, protege contra la erosión, mejora la retención de agua y fomenta la biodiversidad.
Tip Lenteja: para frutales en maceta, combina el uso de compost y lixiviado de lombriz, pero en cantidades moderadas para evitar saturar el sustrato.
Un abonado regular y equilibrado es la base para un frutal sano, productivo y con frutos de mejor sabor y tamaño.
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