
El Ficus benjamina es conocido como «laurel de la India» o simplemente «Ficus». Es una planta ornamental que se adapta perfectamente a interiores. También es adecuada para jardines. Su follaje elegante y su capacidad para purificar el aire la convierten en una elección popular.
Aunque es una planta resistente, requiere algunos cuidados básicos para mantenerse saludable y vibrante. Aquí te compartimos todo lo que necesitas saber para cuidar de tu Ficus benjamina.
1. Luz adecuada
Necesita luz brillante e indirecta para desarrollarse, aunque tolera periodos de sombra parcial. Si lo tienes en interiores, colócalo cerca de una ventana con buena iluminación. Evita la luz solar directa ya que puede quemar sus hojas. En exteriores, ubícalo en un lugar donde reciba sombra parcial, especialmente en climas cálidos.
2. Riego moderado
El Ficus prefiere un riego regular pero moderado. Mantén el sustrato húmedo sin encharcarlo. En verano, riégalo dos o tres veces por semana. En invierno, reduce la frecuencia a una vez por semana o cuando el sustrato esté seco al tacto. Asegúrate de que la maceta tenga buen drenaje para evitar que las raíces se pudran.
3. Humedad ambiental
El Ficus benjamina disfruta de ambientes húmedos, especialmente si está en interiores. Si el ambiente es seco, esto suele suceder en invierno. Pulveriza sus hojas con agua tibia una o dos veces por semana. Otra opción es colocar un plato con agua cerca de la planta para aumentar la humedad.
4. Fertilización regular
En primavera y verano, fertiliza tu Ficus cada dos semanas. Usa un abono líquido para plantas de interior o un fertilizante equilibrado. En otoño e invierno, reduce la frecuencia a una vez al mes. También puedes suspender el fertilizante. La planta entra en un periodo de reposo.
5. Poda ocasional
El Ficus benjamina tiende a crecer con rapidez. Realiza podas ligeras para mantener su forma y estimular un follaje más denso. Retira las hojas o ramas secas y poda las ramas más largas si necesitas controlar su tamaño.
6. Protección contra plagas
Aunque es resistente, el Ficus puede ser atacado por plagas como cochinillas, arañas rojas o pulgones. Si notas manchas en las hojas o una capa pegajosa, limpia las hojas con un paño húmedo. Luego, aplica un insecticida natural, como el aceite de neem.
7. Cambio de maceta
Si lo tienes en una maceta, trasplántalo cada dos años a una maceta más grande. También puedes renovar parte del sustrato para mantener sus raíces saludables y darle espacio para crecer.
8. Precauciones al moverlo
El Ficus benjamina puede reaccionar al estrés al perder hojas, especialmente si lo mueves de lugar. Si necesitas cambiarlo, hazlo gradualmente, permitiéndole adaptarse a las nuevas condiciones de luz y temperatura.
Con estos cuidados básicos, tu Ficus benjamina será una planta fuerte y hermosa. Aportará vida y frescura a tu hogar o jardín. Además, con el tiempo, notarás que embellece tu espacio. También mejora la calidad del aire que respiras.

